Stone Mountain: un rincón de Atlanta

Todas las ciudades tienen siempre uno o varios paisajes para escapar de ella, apartarse del bullicio, del tráfico diario y respirar aire puro. Así que después de caminar todas las calles posibles del Downtown y el Midtown de Atlanta, me alejé de ella por carretera a unos 45 minutos; la distancia justa donde ya no llega el ruido de los carros y se abre un verde inmenso, lleno de árboles y senderos. Me hubiera gustado ver este espectáculo en Primavera, pero estuve una semana antes y sólo pude ver algunos de los árboles ya mostrando el color vivo de sus hojas.

Mi primera parada, un sábado cualquiera y muy temprano en la mañana, fue en Stone Mountain Park. El sitio da para hacer un poco de todo: jugar golf, hacer picnics, asistir a conciertos, jugar en el pequeño parque de diversiones, hacer pequeñas compras; pero creo que lo que me atrapó, de buenas a primeras, es poder caminar y caminar y caminar, sin escuchar ruido alguno de la ciudad.

La atracción principal de este lugar y a la que debe su nombre, es una roca que está allí desde hace 10 mil años, que se ve desde muy lejos y que ha sido testigo de varias civilizaciones que han vivido a su alrededor. Esa historia salta desde cualquier rincón del parque y es normal ver como la gente va buscando el camino hacia el teleférico que, por 9$ te lleva hasta la cima para ver toda la ciudad e incluso aprender de las formaciones naturales que se dejan ver en su superficie. También se puede llegar a la roca caminando, que es la ruta escogida por los más atleticos y que nunca será mi elección si hay subidas empinadas.

De lejos, no tan sólo llama la atención el tamaño de la roca sino una escultura tallada que va cobrando forma a medida que nos vamos acercando. La veo y se me hace imposible creer que es más extensa que un campo de fútbol, pero es justo ese detalle el que la convierte en la escultura sobre roca más grande del mundo. Las imágenes talladas son de tres héroes de la Guerra Civil: Jefferson Davis, el general Robert E. Lee y Tomas J. “Stonewall” Jackson. El trabajo estuvo a cargo de tres escultores que esculpieron, sin descanso, entre los años 1915 y 1972.

Todo eso lo aprendo subiendo en el teleférico, un recorrido rápido de apenas 8 minutos que me hace recordar cuando subí el Pan de Azúcar, en Río de Janeiro. Estar en la cima es una sensación maravillosa llena de viento, de gente jugando a tomarse fotos como si fuesen a caer en un precipicio; pero también una sensación de grandeza. Ves la ciudad, lejos, muy lejos y haces el camino de vuelta pensando cómo es que esa roca llegó ahí para no moverse nunca más.

Puedes ver más fotos en el álbum Retazos de Atlanta

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2 comentarios en “Stone Mountain: un rincón de Atlanta

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