Viajar, cuando cae el sol

Los atardeceres tienen un lenguaje propio. Nos quedamos ante ellos, contemplándolos, como esperando que suceda algo más. Viajamos por muchas razones, pero también porque queremos verlos, porque los atardeceres tienen emociones escondidas y nos despiertan algo. Me gusta buscarlos y mirarlos; no se sienten igual desde la cima de una montaña, que a la orilla del mar o desde la azotea de un edificio, o la quietud de un puente en el medio de una gran ciudad. Dejo aquí algunos de esos que me han hecho reír de alegría, como el de Atlanta; aplaudir a rabiar como el de Ipanema o quedarme sin palabras como ese de Puerto La Cruz, en Venezuela. Siempre habrá un atardecer y yo querré volver a ellos, sin remedio.

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4 comentarios en “Viajar, cuando cae el sol

  1. Viajes de Primera dijo:

    Preciosas imágenes… Imposible elegir sólo un atardecer…De estos o de los que, poco a poco, se acumulan en la memoria y la retina… Aunque en viajesdeprimera.com todavía no tenemos claro si preferimos el ocaso, punto y seguido de un día único, o los amaneceres, pistoletazo de salida de todas las posibilidades que queramos sacarle al nuevo día 🙂

  2. viajaelmundo dijo:

    De un tiempo a esta parte, he aprendido a querer los amaneceres, pero quedarse quieto mientras el día se va, siempre me va a causar una buena sensación. Gracias siempre por pasar por aquí!

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