¡En segway por la isla de Margarita!

Segway Venezuela

Ir en un segway es una sensación de libertad única. No hay esfuerzo, solo un entrenamiento breve para adaptarse a los movimientos que siempre deben ser suaves. Entonces, te dejas llevar. Alcanzas la velocidad necesaria, te despeinas, sonríes, giras y ves cómo el paisaje va apareciendo ante tus ojos, que eres un espectador feliz adaptándose a los baches del camino, pero con una soltura única. A mí, que me gusta conocer las ciudades desde todas las ópticas posibles, me gustar ir en segway saciando la curiosidad.

Por eso, cuando supe que Segway Venezuela estaba apostando por hacer paseos en la Isla de Margarita, fui feliz. Comenzaron hace poco y no mucha gente sabe que están en Playa El Agua llevando a los viajeros entre ese paisaje de brisa, playa y montaña. Amo que hagan esto en mi país, que la gente pueda recorrer la isla de otra manera divertida y luego terminar en alguna playa para refrescar el calor o en cualquier otra de sus bondades. Y me gusta más el anhelo de ampliar la idea, que llegue a otras partes de Venezuela, porque es poner un granito de arena en el turismo responsable.

Eso me lo contó Edgar Ramírez Rassi, mientras dimos un paseo de una hora con la playa de un lado y la montaña del otro. Él fue el encargado de hacer todos los trámites, de ir a varias reuniones, de conseguir los permisos y de hacer posible que los segways se utilizaran en la isla para dar paseos. Junto a su hijo, esperan a los viajeros en el Hotel Hesperia de Playa El Agua, para irse por ahí en recorridos de 10, 35 ó 60 minutos. La reserva la pueden hacer directamente en la página o comunicarse por los teléfonos que allí tienen.

Edgar se aseguró de ver si yo sabía o no manejar un segway y por eso me puso la velocidad de principiante. Después de los movimientos básicos, la cambió a la normal y nos fuimos por ahí sin prisa y alegres, sin calor y con ánimo. Contestó con paciencia todas mis preguntas y disfrutamos del paisaje que nos arropaba.

Segway Venezuela

Al volver, dos niños se hicieron fotos con los segways. Quisieron irse sobre ellos, pero por cuestiones de seguridad, el paseo con los niños está limitado a las instalaciones del hotel. Ya afuera, con la brisa, los carros, la gente caminando, todo cambia. Si van a la isla, permítanse vivir la experiencia. Ellos van a estar encantados de llevarlos a ver la playa y el verde.

PARÉNTESIS. La primera vez que me subí a un segway fue en Madrid, en plena primavera. Ese día me llevé por delante una mesa y varias sillas, pero a los dos minutos ya le había tomado el ritmo. Todo eso ya lo conté aquí, por si quieren saber un poco más.

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