Posada Santa Margarita, en Puerto Cabello

terraza

Una vez, caminando por el casco histórico de Puerto Cabello -el puerto más importante de Venezuela- hice una foto de una fachada colorida, tomé nota mental del nombre de la posada y seguí caminando como si nada. Cuatro meses después volví a esa casa y toqué la puerta, pasé y no salí más en cuatro días (solo para comer, solo para ir hasta el malecón a ver el mar al final de la tarde mientras saboreaba cotufas o un helado de vainilla, en medio de toda su brisa).

La puerta era de una de las tres casas coloniales de la posada Santa Margarita; casas restauradas que conservan ese aire de otra época, que son ellas mismas una historia por contar. Las distinguen sus colores: vino tinto, azul y amarillo y sus decoraciones, tan independientes como curiosas. Techos altos, texturas, escaleras de caracol, madera, arcilla. Estar allí es saber apreciar todos sus detalles y el cariño que le han puesto durante catorce años Armando y María Paola, sus dueños.

Se trata de 17 habitaciones muy distintas entre sí, con capacidad doble, triple y quíntuple según sea la necesidad del huésped. Tienen una terraza con vista al mar (en la que el sol se vuelve inclemente al mediodía, pero que después de las cinco de la tarde es un alivio de brisa fresca); piscina, una sala para jugar, otra para ver televisión además de wifi en todos sus rincones, aire acondicionado en las habitaciones, agua caliente y señal por cable. Además del hospedaje, también tendrán incluido el desayuno.

comedor habitacion piscina posada

La idea de María Paola es que mientras se queden allí, regresen en el tiempo y se dejen atrapar por el encanto de las casas, que vayan -si es posible- cien años atrás. Por eso es que le gustaría que las chicas que trabajan allí usaran ropa a la vieja usanza, pero hay que dedicar la atención a otras cosas primero, como incentivar más el turismo en la zona, que la gente llegue, se quede unos días, se vayan dichosos y lo cuenten para que otros más se animen a ir, porque eso fue lo que les pasó a ellos cuando hace poco más de catorce años vieron estas casas y la posibilidad de convertirlas en posada. Creyeron en el potencial de la zona y pusieron en eso todo su entusiasmo.

La posada está en pleno casco histórico de Puerto Cabello que, no solo es colorido, sino que invita a caminar, a perderse en sus vistas, a probar los sabores en algunos de sus restaurantes o kioscos. Basta dar la vuelta para caminar por la calle Los Lanceros, llena de casas coloniales; o para llegar al malecón, desde donde se ve el Fortín de San Felipe. Ir un poco más allá y sentarse en la plaza, pasar por el teatro y, mucho mejor aún, irse a otros paisajes que desde la posada pueden planear: Isla Larga, Patanemo, Yapascua, el Pozo del Encantado, el Fortín Solano, La Ciénaga, Borburata y varios nombres más que se vuelven descanso y descubrimiento.

Vayan, quédense allí y disfruten los detalles. Luego, me cuentan.

PARÉNTESIS. Esta posada forma parte del Circuito de la Excelencia; para saber los precios y fechas disponibles, pueden chequear la página donde encontrarán todos los detalles para reservar. También los pueden seguir en Instagram @posadasantamargarita o buscarlos en Facebook como Posada Santa Margarita.

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