Dormir en el Avena by Artery Hotels, en Cracovia

Llegué a Cracovia después de casi cinco horas en bus, desde Varsovia. Llevaba solamente el morral pequeño, mi carry on y un cansancio leve de tanto caminar ciudades. Eran cerca de las cinco de la tarde y decidí ir andando desde la estación de buses hasta el hotel porque el mapa decía que solo me iba a tardar 15 minutos o menos, si aceleraba el paso. Ese día, Cracovia tenía una luz hermosa y arrastré mi maleta entre calles vacías con edificios de ventanas amplias. Me crucé con otros viajeros, mapa en mano igual que yo, con algunos vecinos que en vez de maleta, llevaban el carrito con la compra del día, pero no me detuve mucho. Quería llegar al hotel y quedarme un instante quieta. Si bien me gusta quedarme en hostales y conversar, esta vez apreciaba mucho una habitación para mí sola y poder estar en silencio. Cuando llegué al hotel Avena, así se llama, me gustó la claridad de su recepción, lo pequeño y cómodo que se veía y sobre todo, la tranquilidad. Sonreí ante la idea de pasar cuatro días allí, sin prisas.

Al subir a la habitación, agradecí la calidez. Me esperaba un cuarto cómodo, lleno de azul y blanco y con una silla amarilla para contrastar. Mi propio escritorio, una ducha amplia con agua caliente, un televisor que cantó siempre mientras me vestía y que de resto, permanecía apagado; una ventana amplia con vista a algunos edificios viejos que me parecían llenos de historia y dos galletas de avena sobre la almohada que devoré casi de inmediato. Llegar al hotel Avena en Cracovia fue una sorpresa que me hacía falta. Mi cansancio y yo se acostaron en la cama y de repente, no me quise levantar, pero me obligué. No había comido desde el mediodía y quería darle un vistazo a la ciudad. Menos mal que lo hice, porque afuera la luz estaba luciéndose con todos sus destellos.

La luz de Cracovia, esa tarde

El casco histórico de Cracovia queda a 15 minutos caminando, siempre derecho, desde el hotel Avena. En la ruta aparecían los tranvías, los buses, algunos mini mercados, la gente caminando rapidito para llegar a algún lugar y luego, otra gente leyendo sus mapas para no perderse nada del centro, uno de los más hermosos de Europa. Recuerdo haber caminado sin orden, no sabía qué comer porque la luz de la tarde me tenía emocionada, y la gente, y el mercado improvisado y la alegría de ver una ciudad por primera vez. Pero ese es otro cuento, volvamos al hotel.

Me gusta el nombre: Avena. Y podrá parecer una rareza, pero se llama así por los orígenes del Nowy Kleparz Market, que está justo en la calle del frente. Y es que antes, mucho antes, se comerciaba mucho con avena y lo que quisieron rescatar en este hotel era un pedacito de la historia de Cracovia, pero un ambiente contemporáneo. Por eso se dejan ver espigas de avena por ahí, mucha madera, vidrio y metal en un ambiente realmente cálido. Ya lo dije, es pequeño, pero cómodo y muy bien conectado para llegar en autobuses, tranvía o caminando a cualquier lugar de la ciudad.

Durante cuatro días disfruté de noches tranquilas y silenciosas, de un desayuno completo con frutas, cereales, variedad de panes, jugos, alimentos fríos y calientes. Amo los desayunos incluidos en los hoteles, porque me permiten comenzar el día con energía, así que mi plato siempre tenía porciones generosas de huevos fritos o revueltos, salchichas, pan, pero también frutas y yogurt como para no desentonar. Allí mismo, en el área del restaurante, hay un bar pequeño y cuando llegaba al final de las tardes, siempre había alguien sentado disfrutando algún trago con mucha tranquilidad. Es un buen hotel para quienes viajamos solos o por negocio, para quienes apreciamos el silencio y la buena atención porque son muy amables y están siempre dispuestos a dar una mano, guiar con alguna dirección o lo que se necesite.

 

Mi habitación durante cuatro días

Así estaba cuando llegué, con esa luz y las galletas de avena sobre la cama

Parte del buffet y uno de mis copiosos desayunos

Una de esas mañanas, en el restaurante

El restaurante y el bar

Y un poco más cerquita

El hotel Avena forma parte de la cadena Artery Hotels y tiene todo lo que se espera de un hotel con varias estrellas: wifi en todas sus áreas, privacidad, lavandería, estacionamiento, traslados al aeropuerto, restaurante, bar, atención las 24 horas en la recepción. Está muy bien conectado, en un área tranquila y callada de Cracovia. Pueden seguirlos en su cuenta de Instagram.

 

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